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miércoles, 2 de septiembre de 2009

Más Sobre el Debate entre "Ortodoxos" y "Conductistas"

En una entrada previa, introduje el tema de la probable reacción regulatoria en EE.UU. para darles un nudge a los consumidores en su elección de créditos. La cuestión sigue con su debate, con algunos cruces mediáticos que no mantienen siempre la neutralidad personal y en vez de discutir el problema se dedican a tratar de denostar al "oponente".
Pero ahora Posner vuelve a argumentos más propios de la economía clásica en su blog, y lo secunda en su escepticismo su coblogger Becker, quien sostiene que la captura regulatoria hará que el nuevo regulador termine favoreciendo los sectores financieros.
Todo parece hacer pensar que los vientos políticos llevarán hacia ese "paternalismo light" que proponen Thaler y Sunstein. Muy interesante, dentro de la discusión cada vez más pronunciada entre estas corrientes de pensamiento.


sábado, 4 de julio de 2009

Regulación de Defensa del Consumidor y Conductismo

Hace unos días, cuando me referia al conductismo (behavioural economics), decía que se trata no de una corriente excéntrica, sino realmente mainstream en la teoría económica.
Dentro del programa de reforma financiera de Obama, se prevé la creación de una agencia federal de protección al consumidor, y la presencia de Sunstein a cargo de la oficina de Information and Regulatory Affairs, lo que promete una fuerte presencia de esta escuela en el diseño de las políticas públicas, que tomarían así un cariz bastante diferente al actual, que supone que estando la información presente, el consumidor podrá entenderla y no será manipulado por variantes de presentación o similares.
Habrá que ver decisiones y resultados, pero el "experimento" en gran escala que significará el diseño de políticas públicas sobre esta base, sin dudas testeará las bases del conductismo.
En WSJ, se dan una buena síntesis de este problema, al señalar como ante situaciones idénticas, la respuesta humana es diferente simplemente por cómo se presenta la cuestión:

Lawyers think that the mere disclosure of risks and conflicts of interest provides the information that investors or consumers need. That is a fantasy. Faced with 47 pages' worth of "Risk Factors," investors come away with a warm glow of safety; risks that seem hard to understand appear unlikely to happen, and people who provide you with lots of detail seem likely to be honest.

To inform anyone, information has to be accessible. The central idea in "Nudge" is what Profs. Thaler and Sunstein call "choice architecture" -- the context, format and framing of how decisions are presented to consumers. You will eat more nuts from a big bowl than from a small bowl. You will choose surgery if you are told it offers a 90% chance of survival; you will reject it if you are told there is a 10% chance it will kill you. The same people who would skip investing in a 401(k) if they had to "opt in" to the plan will participate if they have to "opt out" in order to skip it.





Filosofía, Economía, AED y Gripe Porcina (II)

En la entrada previa señalaba que desde el punto de vista ético-filosófico, no cabía sustentar la omisión del actuar estatal en el respeto de los derechos individuales (autodeterminación), atento al evidente perjuicio para terceros a raíz del contagio (externalidades negativas, en términos económicos).
No significa ello que se deba actuar irreflexivamente, dictando medidas que, en un análisis costo-beneficio, no tengan sentido alguno. A propósito de este tema, estoy releyendo un libro que encontré perdido en Yenny hace un par de años, que es muy recomendable para analizar justamente la cuestión del costo-beneficio en el diseño de políticas estatales por temas que incluyan la seguridad pública. Se trata de Riesgo y Razón de Carl Sunstein, quien -sin afirmar que ese análisis sea la única medida para justificar una acción u omisión del Estado-, dice entre otras cosas:
"Gran parte de la promesa de un Estado de costo-beneficio reside en su capacidad para identificar modos de proteger la salud y de prolongar las vidas que la intuición ordinaria descuidaría...no debería ser visto como un intento de reducir los propósitos sociales a una fórmula aritmética. Es más bien un modo como los seres humanos, conscientes de sus propias limitaciones, pueden incrementar la probabilidad de que la legislación y las políticas promuevan los objetivos humanos".
En la pandemia actual, no hay que actuar puramente sobre la base de la heurística de la disponibilidad (tema que mencionamos en otra entrada), ya que el impacto económico de malas decisiones es significativo (más en la próxima entrada).
Claro que un presupuesto para ello sería contar con la información necesaria y relevante, y no que -como lamentablemente ocurre en otra áreas-, se mienta de manera alevosa con las cifras de enfermos, lo que desvirtúa cualquier chance de análisis serio de probabilidad (siempre se puede errar en el cálculo, pero que de una semana a otra pasemos de 2500 afectados a 100.000, es una muestra de la manipulación numérica a la que espero no nos acostumbremos).

miércoles, 24 de junio de 2009

Diseño Normativo, Racionalidad y Omnisciencia

Para todos aquellos que en sus modelos mentales le han dado alguna chance a la ciencia económica, el presupuesto de racionalidad ha sido un hueso duro de roer. Ciertamente, el estereotipo del calculador omnisciente que se le atribuye al homo economicus se lleva bastante mal con la evidencia empírica que muestra una racionalidad limitada (sí, con episodios frecuentes de rayana estupidez del género humano, pero eso es otro tema).
En mi formación intelectual, influenciada por la teoría de los costes de agencia y sus diferentes aplicaciones a la teoría organizacional por Michael Jensen, la concepción de la naturaleza del hombre (para utilizar el título de uno de los trabajos más conocidos de Jensen, que se puede bajar acá) no acepté jamás la omnisciencia como un presupuesto teórico, sino un modelo de racionalidad más limitado, y además sujeta a numerosos errores o procedimientos de toma de decisiones que pueden llevar a soluciones erróneas o "irracionales".
Es en este punto donde ingresa la economía conductista, que ha hecho numerosos aportes para entender ciertos patrones de comportamiento humanos que lejos estaban de encajar en el cartabón de racionalidad.
En este marco, es particularmente interesante entender como el diseño normativo (que es un generador de incentivos y desincentivos de conductas, ya que las normas "ponen precio" a las conductas, asignándoles costos o beneficios), puede aprovechar una comprensión cabal de la naturaleza humana, y no simplemente presuponerla como pareciera hacerlo el análisis jurídico tradicional.
Sin perjuicio de lo interesante que puede resultar ensayos más teóricos de esta escuela económica (que, dicho sea de paso, es mainstream y no una rareza, contando inclusive con el galardón Nobel otorgado a Kahneman en 2002 -ver acá video y texto de su conferencia en ocasión de la entrega del premio), es muy ilustrativo ver, en lenguaje no técnico, como tomando los insights de la economía conductista puede trabajarse sobre el diseño normativo y organizacional. Para ello, probablemente el exponente ideal sea el libro (con blog propio) Nudge de Thaler y Sunstein (dos de las principales autoridades en behavioral economics).
El enriquecimiento del debate que trae el AED, y la perspectiva reseñada, se aprecia en la posibilidad de ofrecer alternativas concretas para el diseño normativo, en problemas prácticos como la toma de (malas) decisiones en la decisión de endeudamiento, ahorro personal, etc. (ejemplos).
Así, el conductismo en materia económica ofrece una mirada particularmente penetrante sobre el proceso de toma de decisiones, cuestión central a la teoría económica y al diseño útil de cualquier marco normativo, con un enfoque, al igual que el AED, interdisciplinario.